Primera
mujer Concejal en el Sur de Colombia
(Ipiales,
octubre 8 de 1896 – Cali, febrero 4 de 1984)
A
los 35 años de su fallecimiento
Antes de iniciar este corto
escrito, quiero hacer una acotación que considero importante. En algunas
ocasiones, algunos paisanos me preguntan por qué escribo sobre mi familia, el
tono a veces es de reclamo y otras de asombro. La respuesta, en mi caso, es
sencilla, considero fundamental recobrar la memoria colectiva en territorios
donde no se hace o, peor aún, se trata de olvidar todo. Hemos crecido creyendo
que la historia la hacen otros, de ahí que nuestros primeros textos fueron las
cartillas, en donde era obligatorio aprender fechas y nombres, hoy sabemos que
la historia la hacemos todos y cada uno de nosotros, que es fundamental recoger
las charlas de la tulpa y plasmarlas para saber de dónde venimos y hacia dónde
vamos, en tal caso, toda historia construye memoria y forja territorio.
Independientemente de lo que encontremos, toda historia es válida. Esa sería la
respuesta a esas preguntas recurrentes cuando viajo y retorno a mi génesis, a
Ipiales principalmente.
Recuerdo a Leonila Bustos
Estupiñán, mi abuela paterna, como una mujer elegante, a veces tierna, la
llamábamos Leito, así le gustaba que la tratáramos su familia. Había nacido en
Ipiales, su hermano fue el poeta Florentino, uno de los escritores más
destacados y reconocidos del sur occidente colombiano, fundador de periódicos y
quien vivió consagrado a la poesía, tuvo otra hermana, Rogelia de Mazuera, no
la conocí, pero la familia ha mantenido la imagen de una mujer buena y generosa
que vivió para servir a los demás.
Leonila Bustos E.,
a la edad de 2 años, en medio de familiares, Ipiales, 1898
Entonces las mujeres no podían
estudiar, se dedicaban a aprender los oficios del hogar y otras cuantas
ingresaban a los conventos, sin embargo, en Ipiales habían llegado las monjas
Franciscanas de María Inmaculada, e inaugurado un colegio para mujeres en 1897,
lugar donde ingresó mi abuela a estudiar. En 1916, contrae matrimonio con mi
abuelo Guillermo Chaves Chaves, para entonces un sencillo estudiante, y quien
llegaría a ser uno de los abogados y congresista más prominentes del país, uno
de los principales promotores para que la mujer adquiriera igualdad jurídica en
Colombia, a tal punto que en múltiples ocasiones, primero como Representante y
luego como Senador, presentó el proyecto de ley para que la mujer pudiera
acudir a las urnas en igualdad de condiciones que los hombres, y así poder
elegir y ser elegida para los diferentes cargos públicos. Dicho proyecto, sólo
fue aprobado en 1954, por el entonces dictador presidente de Colombia, General
Rojas Pinilla. Mi abuelo entonces Senador, desaprobó la dictadura, padeció una
larga enfermedad y fue a morir a Nueva York en 1956, sin embargo vio hecha
realidad su permanente iniciativa, vio a las mujeres votar, entre estas a mi
propia abuela.
Leonila Bustos de
Chaves Chaves, con vestido negro y blanco.
(Foto, cortesía
Dr. Jorge Mora Caldas)
Mi abuela Leito quedó así
sola, a cargo de hijos y de propiedades que debía administrar para el sustento,
pero ello no fue óbice para que, ante el llamado de muchas personalidades de
Nariño, sintiera el llamado de servir a su pueblo, de tal manera que aceptó y
fue elegida la primera Concejal de Ipiales, siendo su Vicepresidenta, una de
las primeras mujeres en Nariño y en Colombia en ocupar tal distinción. Para
entonces, y pese a que la mujer había obtenido la igualdad jurídica, en lo
civil y en lo electoral, la mujer seguía siendo mirada con desprecio por la
sociedad machista, con todo, mi abuela supo enfrentar los retos y adelantó,
bajo sus criterios y pensamiento, obras de interés social para la comunidad
nariñense, desde la acción y la devoción por sus propias creencias.
El libro Reminiscencias,
cultura popular y medios de comunicación en el Sur de Colombia así anota:
“Leonila Bustos de Chaves, primer mujer ipialeña que ocupó una curul en el
Concejo de su tierra nativa y de quien publicamos una foto en el día de su
posesión como vocera de nuestro pueblo” (p. 89)
Reminiscencias.
Ipiales: Fundación Antonia Josefina Obando, 2009, p. 132
Sus últimos años los pasó en
Cali, ciudad a la que amó, así como a su natal Ipiales, a la edad de 88 años se
integró al Cosmos, algunas autoridades ipialeñas emitieron una resolución el
día de su fallecimiento, destacando que: “Que dentro del marco histórico y
político de este municipio, fue la primera Dama que representó a la mujer como
Concejal y Presidenta de esta Corporación Edilicia, lo cual abrió una brecha de
civismo y espíritu político y patriótico que constituye un patrimonio para la
ciudad”.
Fallecimiento,
nota de prensa. El País, Cali, 7 de febrero de 1984
Mi abuela paterna se destacó
por su elegancia, por su porte señorial, por preparar exquisitos platos con
recetas heredadas de sus ancestros; al quedar viuda debió sortear muchas
dificultades, pero lo hizo con la gallardía y el coraje que solamente las mujeres
del Sur de Colombia pueden hacerlo. No en vano la mencionada resolución la pone
como modelo para las nuevas y futuras generaciones.
Leonila Bustos de
Chaves con su hermana Cornelia Bustos, 1958
Esa fue mi abuela Leito,
ipialeña, nariñense, cosmopolita, quien amó a los suyos y sirvió a sus
conciudadanos con los servicios sociales que supo asumir desde diferentes
posiciones. Una flor en su grato recuerdo.
J. Mauricio
Chaves-Bustos
Bogotá, en el Bosque
Popular, febrero 4 de 2019







No hay comentarios:
Publicar un comentario